Exposición

 

El paso de la laguna Estigia: Paisaje, resiliencia y territorio

Sala San Miguel de la Fundación Caixa Castelló (Calle Enmedio, 17, Castelló)

Abierto: de lunes a sábado, de 17:30 a 20:30 horas, y los sábados, además, de 11:30 a 13:30 horas. Cerrado los festivos.

 

La exposición toma su título de la obra de El paso de la laguna Estigia, de Joachim Patinir, una pieza clave en la consolidación del paisaje como género autónomo en la tradición occidental. Frente al uso medieval del paisaje como fondo simbólico, aquí adquiere un papel estructural: las figuras humanas se reducen a escala mínima, mientras la mirada se despliega en una geografía panorámica articulada por la perspectiva atmosférica y la gradación cromática. El paisaje deja de ser escenario para convertirse en el verdadero lugar de sentido.

A partir de la Colección Deltoro-Vives, uno de los conjuntos más relevantes de la Comunidad Valenciana para el estudio del paisaje, la muestra articula un diálogo entre grabados flamencos y holandeses del siglo XVII —con autores como Anthonie Waterloo, Herman Saftleven, Jan van de Velde II o Lucas van Uden— y obras de artistas contemporáneos de distintas generaciones. Muchas de estas estampas ponen de relieve el papel del grabado en la difusión de modelos visuales y en la consolidación del paisaje como género.

La laguna Estigia funciona aquí como una idea de tránsito: no remite a un destino, sino a un espacio de paso entre distintas formas de representación. La exposición se plantea así como un recorrido abierto, en el que el espectador se desplaza entre obras que, aun compartiendo un mismo motivo, activan modos de ver diversos.

El paisaje —entendido como una construcción ligada a la mirada— se presenta como un lugar en el que se entrecruzan naturaleza y cultura, memoria y representación. Desde los grabados del siglo XVII, que ofrecían una alternativa visual a la experiencia directa del viaje, hasta las prácticas contemporáneas, el paisaje aparece como un campo de proyección simbólica y de elaboración de sentido.

A lo largo del recorrido emergen distintas formas de relación con el territorio: desde visiones en las que la naturaleza se presenta como experiencia límite, hasta aquellas que registran la transformación del entorno, la vida urbana o la persistencia de modelos idealizados. Aparecen también paisajes vinculados al juego y al ocio, junto a otros atravesados por la ruina, la explotación o la narración mítica. Más que categorías cerradas, estos ámbitos operan como zonas de intensidad que permiten leer el paisaje desde perspectivas múltiples.

A través de esta diversidad de enfoques y de la convivencia de técnicas y soportes —del grabado a la fotografía, la instalación, el vídeo o la escultura—, el paisaje se revela como un campo en constante reinvención, capaz de desplazarse entre la figuración y la abstracción.

Si en los grabados del siglo XVII el paisaje podía funcionar como un espacio de evasión, en la contemporaneidad se convierte también en un lugar de interrogación. El artista ya no se limita a construir imágenes habitables, sino que atiende a las transformaciones del territorio y a las huellas que estas dejan. Más que ofrecer consuelo, el paisaje se abre así a una mirada que asume la complejidad de lo alterado.

El paso de la laguna Estigia propone, en este sentido, entender el paisaje no como un motivo heredado ni como un objeto pasivo de contemplación, sino como una herencia activa: un espacio donde pasado y presente se confrontan, y desde el cual el arte sigue interrogando nuestras formas de mirar y habitar el mundo.

  • Comisarios: Vicente Deltoro y Alfredo Llopico
  • Colaboran: Diputación de Castellón y Ayuntamiento de Castellón