Taller de memoria “Enmedio de todas las historias”

Lunes, 14, 21 y 29 de octubre y 4 de noviembre, 19:00 horas. Sala San Miguel de la Fundació Caixa Castelló.

Con la colaboración Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Castellón. Entrada libre hasta completar aforo.

 

Con motivo de la exposición “Enmedio 101” del fotógrafo Miguel Cruzado en la que se realiza un viaje íntimo hacia los interiores de una vieja casa familiar ya inhabitada, cerrada durante los últimos cuarenta años, interiores que fueron y ya no son a partir del recuerdo de la casa familiar de la calle Enmedio, 101 de Castelló, Joan Montañés Xipell, con la colaboración de Ferran Sanchis i Cardona plantean un taller de oralidad y memoria, en cuatro sesiones de una hora, en la que se invita a participar a todos aquellos que tengan alguna anécdota vivida en la calle Enmedio de Castelló que puedan compartir con el resto de los asistentes. Todo ello con el objetivo de reconstruir la historia de la arteria principal de la ciudad de Castelló.

Montañés Xipell y Sanchis Cardona nos invitan a reflexionar de nuevo sobre el pasado y las ausencias. Hay que tener en cuenta que la calle Enmedio de Castelló (nuestro decumanus) ha sido vía de paso, de norte a sur, de sur a norte, camino de Barcelona o Valencia. Incluso y últimamente “el tontódromo” para ir a dar la volteta. La calle se denominó González Chermá porque el político republicano y primer alcalde democrático de la ciudad tenía su taller de zapatero. Allí estaba la farmacia Calduch, la de las fórmulas magistrales y la Suavina. Y se instaló el primer semáforo para regular el incipiente y peligroso tráfico rodado. También se ubicaba la joyería Moliner, que exhibía en el escaparate un letrero en el que presumía de haber confeccionado en su taller la (segunda) corona de la Marededéu del Lledó.

En un extremo de la calle se encontraba el Portal de la Purísima y el Descarregador, por donde entraban las mercancías y se hacía la despedida el luto. En el lado opuesto de la calle encontramos la Puerta del Sol, con el Casino Antiguo, el Hotel Suizo, el Café Negresco, el Banco de Castelló y la agüela Castanyera. Y entre los dos extremos de la calle de Enmedio, la consulta de los dentistas Nicolau, buenos amantes de la fotografía, y la iglesia de San Miguel, muy ligada al gremio de los labradores, la llamada Casa Ducal y el cine Romea. Y también, cómo no, la memoria moderna de la heladería El Capri y de Billares, de Casa Folch, Toldos Tárrega y las miles historias atesoradas tras los mostradores de dos librerías: Armengot y Ares. Y las casas del bello modernismo y el edificio moderno de Prades, simulando el muro-pantalla de los rascacielos de Nueva York.

Hay muchísimas más historias, un puñado de ellas por cada uno de los portales, y la muestra de Cruzado, a buen seguro, que será un buen motivo para tener memoria.

Foto: Carme Ripollés