Orquesta Barroca del Conservatori Superior de Música de Castelló: “La Suite Orquestal: Telemann y Rameau”

Domingo, 12 de mayo, Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Les Coves de Vinromà, 20:00 horas.

Concierto organizado por el Ayuntamiento de Les Coves de Vinromà. Colabora Fundació Caixa Castelló y Conservatori Superior de Música de Castelló.

Entrada libre hasta completar aforo.

 

La Suite Orquestal es, de alguna manera, una de las primeras formas compuestas, ya que parece obvio que en los primeros intentos históricos por alcanzar estructuras musicales más complejas que las existentes hasta entonces, la manera más sencilla de conseguirlo era encadenando diversas danzas. Durante el siglo XVII adquiere gran importancia y tanto en Italia como en Francia, Alemania e Inglaterra se cultiva enormemente alcanzando gran esplendor.

La Suite Orquestal está estructurada en la sucesión de movimientos rápidos y lentos. Aunque el número de piezas de que puede estar compuesta es variable, existen cuatro que son básicas y fundamentales: la allemande, la courante, la zarabanda y la giga. Otras piezas que completarán la suite son: la bourré, el minué, la musette o el capricho entre otras.

Para el concierto se interpretará repertorio de Georg Philipp Telemann (Magdeburgo, 1681 – Hamburgo, 1767), el compositor alemán que abandonó la carrera de derecho que había iniciado en Leipzig para dedicarse a la música cuando, en 1701, le propusieron componer dos cantatas mensuales para la iglesia de Santo Tomás. Al año siguiente fundó el Collegium Musicum y fue nombrado director de la Ópera de Leipzig.

A partir de entonces inició una activa carrera que lo llevó a ocupar numerosos cargos musicales de prestigio y a entregarse a una incesante labor compositiva de obras de todo género. Ejerció, entre otros cargos, el de maestro de capilla en Santa Catalina y director de la música municipal de Frankfurt (1712), así como los de maestro de capilla en la corte de Eisenach (1717) y de Bayreuth (1723). Desde 1722 dirigió la Ópera de Hamburgo y viajó por toda Alemania, y también visitó París, donde fue recibido con gran expectación.

Su ingente producción musical se divide en música instrumental y vocal tanto religiosa como profana, de entre la que destacan sus más de cuarenta óperas, doce series de cantatas para todos los domingos y festividades del año y numerosos oratorios, como La muerte de Jesús (1755), Israel liberado (1759) o El día del Juicio (1762). Compuso también obras para celebraciones especiales, tales como oficios fúnebres, bodas y «toma de posesión de pastores».

Telemann constituye una buena muestra de la música de su tiempo, pues sintetiza el contrapunto alemán y el concierto italianizante, así como la danza francesa (suite) y la ópera de Lully. Su actividad como director y compositor, estrechamente vinculada a la sociedad cortesana de la época, eclipsó en buena medida los nombres de Bach y Haendel, hasta el extremo de que éste último se fue a Inglaterra; pese a ello, ambos músicos profesaban por Telemann una sincera amistad y admiración.

Por su parte Jean-Philippe Rameau (Dijon, 1683 – París, 1764), fue un compositor, clavecinista y teórico musical francés muy influyente en la época barroca. Reemplazó a Jean-Baptiste Lully como el compositor dominante de la ópera francesa y fue duramente atacado por aquellos que preferían el estilo de su predecesor.

La obra lírica de Rameau, a la que comenzó a dedicarse casi a los cincuenta años y que consta de 31 obras, constituye la mayor parte de su contribución musical y marca el apogeo del clasicismo francés, en que los cánones se opusieron con fuerza a los de la música italiana hasta bien entrado el siglo XVIII. Sus obras líricas permanecieron olvidadas durante casi dos siglos, pero desde mediados del siglo XX se benefician del movimiento general de redescubrimiento de la música antigua. Sus obras para clavecín, sin embargo, han estado siempre presentes en el repertorio y fueron interpretadas en el siglo XIX al mismo nivel que las obras de Bach, Couperin o Scarlatti.

Rameau es generalmente considerado como el músico francés más importante anterior al siglo XIX y como el primer teórico de armonía clásica pues sus tratados de armonía, a pesar de algunas imperfecciones, fueron siempre obras de referencia hasta principios del siglo XX.