Orquesta Barroca del Conservatorio Superior de Música de Castellón: “Los sonidos del Mediterráneo”

Lunes, 15 de octubre, Museo Sorolla de Madrid, 19:00 horas.

Fundación Caja Castellón con la colaboración de la Diputación de Castellón y del Ayuntamiento de Castelló

Aforo completo

 

Las ciudades de Madrid, Roma y París, que fueron decisivas para la formación artística de Joaquín Sorolla, constituyen la base del programa con que la Orquesta Barroca del Conservatori Superior de Música “Salvador Seguí” de Castelló se presenta al público madrileño en el incomparable marco del Museo Sorolla de Madrid gracias al concierto organizado por la Fundación Caja Castellón con la colaboración del Ayuntamiento de Castellón y la Diputación de Castellón.

La Orquesta Barroca del Conservatorio Superior de Castellón, creada en 2016, está formada por algunos de los jóvenes músicos más talentosos de la Comunidad Valenciana. Es una agrupación dedicada a la interpretación de repertorio barroco y clásico con criterios históricos e instrumentos antiguos que actúa como buque insignia del departamento de música antigua del Conservatorio Superior de Música “Salvador Seguí” de Castelló, una referencia nacional en la enseñanza especializada de música antigua.

La Orquesta trabaja bajo la dirección del violinista Ángel Sampedro, pionero de la música antigua en España y, gracias al apoyo de la Fundación Caixa Castelló, ha actuado, con gran acogida del público, en las dos últimas temporadas de conciertos de la Sala San Miguel de la Fundación Caja Castellón, así como en el marco de la Mediterranean Network for Music.

  • Violines: Ángel Sampedro; Olga Montoya; Lourdes Rocher; Irene Soto; Sara Lluch y Francisco José Díaz.
  • Violas: Teresa Casanova y Tomás Fabregat.
  • Violoncellos: Clara Casted y Alfons Rochera.

 

Para su concierto en el Museo Sorolla de Madrid la Orquesta Barroca del Conservatorio Superior de Música de Castellón nos sugiere que es posible que, durante sus visitas al Museo del Prado en 1881 y 1882, Joaquín Sorolla conociera el grabado de Juan Barcelón y Abellán que bajo el título de Hércules baja al infierno para sacar a Alceste, reproduce una de las pinturas al fresco de Luca Giordano. La escena está basada en la tragedia griega Alcestis de Eurípides, que también sirvió como fuente de inspiración para la primera obra de este concierto, la ópera Alceste, que se estrenó en el Palacio de Versalles en 1674. Jean-Baptiste Lully (1632 – 1687), italiano de nacimiento, temperamento y formación, fue paradójicamente el mayor exponente de la música francesa de la segunda mitad del siglo XVII. Emigró en su juventud a Francia donde, gracias a sus excelentes dotes de violinista y bailarín, pronto entró a formar parte de la vida musical de la corte del joven rey Luis XIV. Perfecto cortesano y hábil hombre de negocios, se convirtió en el primer compositor de la corte, máximo exponente de la música francesa e influyente hombre de confianza del rey. Unos años después, en 1686, Lully estrena en París su ópera más impresionante y monumental, la tragedia Armide, que se convertiría en un modelo a seguir para los compositores de ópera europeos.  El libreto estaba basado en el poema épico Gerusalemme liberata del italiano Torquato Tasso, al igual que la serie de doce láminas de cobre Historia de Armida, del pintor flamenco David Teniers, que también se encontraba en el Museo del Prado en los años en que Sorolla frecuentaba sus salas.

Un grabado de Vincenzo Mariotti ilustra las representaciones organizadas en la Piazza di Spagna de Roma en 1687, por el embajador francés, para celebrar la recuperación de Luis XIV tras una grave enfermedad. En el centro de la escena se encuentra la gran orquesta romana que puso música a tan ilustre ocasión, que estuvo dirigida por el virtuoso Arcangelo Corelli (1653 – 1713). Representante por excelencia de la escuela de violín de Roma, compuso su colección de 12 Concerti Grossi Op. 6 simulando la técnica pictórica del claroscuro, alternando un ‘concertino’ formado por dos violines y violoncello que interpretan los solos, con el ‘ripieno’ de la orquesta de cuerda a cuatro voces. Estos conciertos causaron un gran impacto en toda Europa y se convirtieron en un modelo para los futuros compositores de música orquestal.

Uno de los seguidores de Corelli fue el compositor italiano Evaristo Felice Dall’Abaco (1675 – 1742), quien representa un claro ejemplo de cómo los músicos mediterráneos difundieron su cultura al norte de Europa. Virtuoso violinista y violoncellista, vivió durante años en Módena, ciudad bajo la influencia musical francesa, por lo que pudo fusionar los estilos italiano y francés en sus composiciones. Su prolífica carrera como virtuoso le llevó a difundir su música por Austria, los Países Bajos y Francia.

El concierto concluye con uno de los compositores que trabajó al servicio de la corte de España, el napolitano Nicolás Conforto (1718 – 1793). En Madrid compuso, entre otras muchas obras escénicas, la serenata Endimione e Diana, que se representó en 1763, en el palacio del embajador austriaco, con motivo de la celebración de los reales esponsales entre el archiduque Pedro Leopoldo de Austria, heredero al trono del Sacro Imperio, y la infanta María Luisa de España. Basada en la mitología griega, narra la historia de amor inmortal entre la diosa de la luna y el apuesto pastor Endimión. La obertura, que concluye con un fandango, representa un claro ejemplo de la fusión de los estilos musicales italiano y español que fue tan característica en la segunda mitad del siglo XVIII.